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oct 10

[Libro] Starplex

De vez en cuando en la biblioteca de mi barrio liberan libros para hacer sitio a otros nuevos. Gracias a esta iniciativa, que consigue que los libros no estén criando polvo en un almacén sino en la casa de un lector, a mis manos  llegó la novela “Starplex” de Robert J. Sawyer.

Gracias a unos misteriosos atajos encontrados a lo largo de toda la Vía Láctea, la humanidad ha sido capaz por fin de dar respuesta a una pregunta fundamental, “¿estamos solos en el universo?”. Tras haber aprendido a comunicarnos con los delfines, la otra especie inteligente de la Tierra, y entrado en contacto con los waldahud del planeta Rehbollo y los ibs de Flatland, sabemos que no.

Aunque las tres especies son totalmente diferentes entre sí, han sido capaces de colaborar en una alianza sin precedentes denominada “Commonwealth de Planetas”. El proyecto más ambicioso de esta organización es la Starplex, una enorme nave con tripulantes de las cuatro especies inteligentes destinada a explorar los atajos y entrar en contacto con nuevas especies.

Sin embargo, el supuesto equilibrio entre los cuatro grupos no es tan perfecto como se pensaba. Como si Keith Lansing (capitán de la Starplex) no tuviera ya suficiente con sus propios problemas, también se ve obligado a lidiar con el destino de la alianza.

[Libro] StarplexDebo confesar que la primera vez que tuve el libro entre mis manos no me sonaba en absoluto el nombre de Robert J. Sawyer, un prolífico autor canadiense ganador de los premios Nébula en 1995 y Hugo en 2003. De hecho, ostenta el récord del escritor de fantasía o ciencia ficción con más premios. La propia Starplex fue finalista en los certámenes antes citados y ganadora en la categoría de Mejor Novela en Inglés en los premios Aurora.

Pero dejando a un lado los premios conseguidos por la obra, totalmente merecidos, ¿qué ofrece Starplex? Sawyer desarrolla en sus algo más de 300 páginas una gran cantidad de ideas interesantes, ninguna de ellas forzada o sin aportación real a la trama principal, sin dejar de lado el entretenimiento del lector. Aunque los protagonistas estén hablando sobre maniobras espaciales o teorías para explicar lo que están viendo, la novela sigue siendo tremendamente fácil de leer.

A propósito de los personajes, Keith me parece un protagonista con el que resulta muy fácil empatizar. A pesar de cargar sobre sus espaldas con el futuro de las cuatro especies inteligentes conocidas, tiene problemas bastante más mundanos: la certeza de que su declive como adulto ya ha empezado, el aburrimiento en su matrimonio y las peleas con Jag, un científico waldahud a bordo de la nave.

Pero además de personajes humanos, el autor presenta al lector cuatro especies inteligentes bastante interesantes:

  • Los waldahud, una especie de cerdos bípedos que poseen dos pares de ojos y extremidades superiores. Viven en una férrea sociedad matriarcal: a cada hembra se le asigna un “séquito” de varios machos, pero sólo uno de ellos puede ganarse el derecho a ser su consorte. Los demás permanecerán toda su vida sin conocer pareja.
  • Los ibs, también conocidos como “integración de bioentidades. En vez de ser una especie con una evolución clara, los ibs se componen de varios organismos que trabajan como un todo.
  • Los delfines, a pesar de lo cercanos que puedan parecer al lector, son los más interesantes por su forma de ver la realidad. Una vez que la humanidad pudo comunicarse con ellos, se les reconoció como una especie inteligente.
  • De la última no desvelaré nada salvo su apodo, los “darmats”.

Lo mejor es comprobar cómo traduce PHANTOM, el sistema de IA de la nave, el idioma de estas especies. Mientras que los waldahud hablan inglés con acento de Brooklyn, lo que refuerza su carácter áspero, los ibs hablan con un perfecto acento londinense y una cortesía casi enfermiza. Los delfines, por último, hablan de una forma similar a Yoda, alterando la sintaxis de la frase y eliminando partículas.

Antes de terminar esta entrada me gustaría hacer una reflexión. Aunque en Starplex acaba habiendo conflictos entre razas (no diré más para quien quiera leerlo), realmente los personajes intentan evitarlos hasta el mismo final. ¿Tendrá esto algo que ver con la nacionalidad del autor? Ya sabéis, al contrario que sus vecinos del sur, Canadá posee un himno pacifista.

Aunque parece ser que Ómicron, la editorial en España de Starplex, desapareció hace unos años (corregidme si me equivoco), si tenéis la misma suerte que yo y llega a vuestras manos, no dudéis en darle una oportunidad.

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